domingo, 12 de octubre de 2008

Visita

Ayer fui a casa de unos nuevos amigos, una pareja de un extranjero y una mexicana, lindísimas personas, los dos. 

Tienen una hija de tres años, que no se parece a ninguno de los dos, tomó lo más bonito de cada uno y ella es una verdadera futura diosa de la belleza, tez muy blanca, cabello negro con rizos perfectos que ahora, como no se deja peinar forman rastas naturales, ojos negros y grandes, labios carnosos y rosados, mejillas sonrojadas y aterciopeladas como duraznos.

La imagino modelando en paris, volviendo a sus raíces, viviendo con un artista plástico o filósofo muerto de hambre, seguro que será feliz, por lo menos, es lo que deseo para ella. 
La imagen de la casa fue un golpe a la vista, costales de harina a un lado del sillón, cajas llegadas en barco que han viajado más que yo, una televisión de plasma gigantesca justo en medio de la sala, techos tan bajos que casi se golpea la cabeza mi esposo con uno de los cuatro ventiladores que hay en la sala, un perro chihuahua corre hacia nosotros, con los ojos a punto de salir de sus órbitas, me dan ganas de patearlo, me resisto, dejo el pastel que llevé en la cocina, el que estuve haciendo toda la mañana, para impresionarlos. Dejo a mi hijo en el piso y empieza a gatear reconociendo el extraño lugar. El chihuahua se le va encima y el se defiende.

La niña me lleva a su cuarto para enseñarme un hombre de goma que le acaban de comprar, en la cama, momento, no veo la cama. Montañas de ropa, sucia, mojada, seca, limpia, arrugada, está por todos lados, abro los ojos muy grandes y pienso: 'bueno, es que trabajan mucho y seguro no tienen tiempo de hacer los quehaceres del hogar'. La niña no se cansa de enseñarme todos sus juguetes y mi hijo ya nos alcanzó.

Jugamos en el suelo, los niños se divierten, yo me divierto, la pareja cocina, mi esposo se emborracha, tomo una caipirinha con kiwi y limón, me emborracho y como siempre, hablo de más. 

Para mi hijo ya es muy tarde, pero se resiste a dormir en una casa ajena, cada vez que intento dormirlo sale gateando de la habitación, el chihuahua sigue molestando a mi hijo y otra ve me dan ganas de patearlo, resisto, nuevamente, mi hijo dibuja en un cuaderno de la niña y en sus piernas también, la niña llora, mi hijo, dibuja. Mi hijo se duerme en los brazos de mi amiga, enfrente de nosotros, con la música fuerte, risas, gritos de la niña, y yo que siempre le quiero hacer 'el ambiente' para dormir, ash. La niña también se duerme, luego se despierta y saca plastilina de colores, le digo que le haré una princesa, me queda espantosa, con una joroba y brazos que parecen muñones, pero a ella le gusta mucho, trae más plastilina, ahora quiere el caballo de la princesa, dice, igual, parece mas bien un poni viejo y enfermo, le gusta, saca más paquetes de plastilina, con el permiso de sus papás, ahora quiere un gato, luego un elefante, luego un oso, al final, destruye todo y me dice: 'hazlo otra vez'  

Les digo que ya nos vamos porque ellos tienen que trabajar mañana y mi hijo se despierta temprano, la verdad es que con el calor de las cuatro botellas de vino y las caipirinhas empiezan a hablar con un tono más fuerte entre ellos, lo cual me incomoda, mientras nos despedimos y me tiro un silencioso y apestosísimo pedo, y mi esposo dice: 'ay, creo que el bebé ya se hizo'

Llegamos a la casa y nos dormimos profundamente, despierto en la mañana y recuerdo mi sueño: Mi esposo, mi amiga y su esposo hacían un trío y no me juntaban.



2 comentarios:

la ruta de la sabrosura dijo...

lo de los pedos nunca falla ! yo siempre culpo a la coladera de la avenida, a mi compañero de auto, o en el peor de los casos lo respiro hasta que no quede huella !
que no quede huella, que no que no, que no quede hueeeeella !
4 botellas ? 1 por cabeza ! a mí esa dosis sí me tumba !
ash esa niña caprichosa no creo que llegue muy lejos, las modelos deben ser como ninfas, dulces y frágiles ! yo la imagino más como un personaje urbano ! ya sabes, llena de conflictos juar juar juar !

Jorge Pedro dijo...

jejejé, qué risa con el pedo.